El Espíritu engendrará una sedición contra la Autoridad de la Secularización. Fenecerán la postmodernidad, la democracia, el capitalismo, el cientificismo, el historicismo, el materialismo, el pragmatismo, el relativismo y el nihilismo. Los Ideales brillarán libres. La Eternidad irrumpirá en la temporalidad, la Luz en la oscuridad, el Espíritu en la materia, el Ser en la nada. Todos callaremos. El Silencio ha profetizado un nuevo Renacer. El Amor será nuestro estandarte.
Observo un objeto cualquiera, una silla, por ejemplo. Sé que se hizo en una fábrica, sé que es una obra humana, artificial, que no existe supuestamente nada de misterioso en ella. Sin embargo, el sólo hecho de su presencia, la sola posibilidad de que algo “sea”, independientemente de su origen, de su forma y de su condición, me llena de asombro. La silla es asombrosa, es misteriosa, ininteligible, profunda, la silla es insondable. Existe una presencia infinita que la penetra y trasciende. Puedo sentir como la infinitud de posibilidades y potencialidades del universo refulge en la silla, puedo sentir como en la silla se condensa todo.
Es verdad que esta maneja una serie de ideas interesantes, acertadas y virtuosas que concuerdan con las mías. Sin embargo, así como promulga lo que es genuinamente valioso, por lo cual me uní en algún momento al grupo, promueve otras ideas que son realmente nefastas, por lo cual me retiré de él. Estas son mis razones:
1 - La Coalición no toma en cuenta la dignidad de los animales y demás criaturas vivientes: parece dar por sentado que estos son maquinas y que los fenómenos de la naturaleza deben ser interpretados de manera mecanicista. Dos de sus miembros organizadores, quienes defendían la tauromaquia, se expresaban del toro, criatura nacida del Espíritu, como si fuese una cosa, un objeto, una mera herramienta cuya finalidad residía en servir a sus aspiraciones, actitud que me pareció en extremo utilitarista y egoísta. Uno de ellos, inclusive, afirmó que el altísimo valor universal de la compasión era irracional y que no tenía principio de aplicación. San Francisco de Asís nunca hubiese permitido algo así. Tampoco San Basilio.
2 - La Coalición es Fujimorista y está en contra de la Comisión de la Verdad. Lo cual significa, respecto a lo primero, que avala y defiende a un tramposo, a un corrupto, a un criminal, sin mencionar que además se trata de un capitalista, así como liberal en la vertiente económica por otorgar libertades al mercado, promotor de la tecnificación de la vida y amante de las empresas extranjeras y del lucro. Respecto a lo segundo, es preciso mencionar que yo estoy a favor de la Comisión de la Verdad, porque pienso que los abusos jamás deben permanecer impunes y que, por el contrario, deben salir a la luz. Sé que quienes organizan ese proyecto son en su mayoría liberales de izquierda que poseen una ideología que yo de ningún modo comparto. Sin embargo, eso no significa que no pueda considerar que el trabajo que están realizando en un aspecto específico de la realidad nacional sea loable y noble, así como necesario. Estoy segura de que Sócrates, quien no temió denunciar las injusticias de los gobiernos, aun cuando aquello significó perder su propia vida, y Platón, amante de la verdad y la honradez, me hubiesen apoyado. Todo esto sin tener en cuenta, además, que el Fujimorismo no tiene ni medio pelo de aristocrático y sí mucho de burgués.
3 - La Coalición combate el amor idílico, romántico y erótico entre semejantes -personas del mismo género-, cualquiera que fuese su modalidad, especie y naturaleza, así se trate del amor entre Safo de Lesbos y Athis o entre Patroclo y Aquiles. “El Banquete” y “Fedro” de Platón, así como “Cantinelas” de Safo y “Romances filosóficos y amorosos” de Sor Juana Inés de la Cruz, entre otros, no tienen cabida en el interior de ese grupo. Parece desentenderse de la filosofía platónica del amor. ¡Cuánto ama la diversidad de la que se jacta…!
4 - La Coalición no es sincera, porque se sirve de ideologías nefastas en las que ni siquiera cree, como el relativismo y el historicismo, entre otras, para defender sus postulados. Se sirve de filosofías liberales para justificar ideas anti-liberales: relativismo cultural para defender la tradición de la tauromaquia y la aplicación de la pena de muerte, o historicismo para anular los principios liberales atribuyéndoselos a procesos históricos sin mayor relevancia, por citar dos ejemplos. Yo me opongo a las tendencias liberales de las que se nutre, no comparto sus principios. La postmodernidad, que la Coalición ha tomado por slogan suyo, es precisamente contra la cual mi espíritu se rebela. Sus miembros afirman ser críticos de la modernidad, pues yo afirmo ser crítica de la postmodernidad, la cual las personas no se atreven a criticar precisamente porque viven en ella y prefieren dormirse bajo sus parámetros. Gianni Vattimo me parece atroz, una mente con un enfoque materialista, trivial y estrecho de la realidad, que no alcanza su fondo, y sin la menor noción de los principios metafísicos y del plano espiritual de la realidad. Asimismo, el pensamiento débil manifiesta un matiz nihilista -roza con el nihilismo-, lo cual es precisamente lo que me precio de combatir: ¡yo opto por el pensamiento fuerte, vivan los principios universales, absolutos y eternos, vivan los grandes sistemas filosóficos, las formidables estructuras, vivan la metafísica y el romanticismo! El dogma de la tolerancia irrestricta al que aplauden no me sienta bien y menos aun si se utiliza para justificar impunidades y posturas que son viciosas: la pena de muerte a los homosexuales, la esclavitud, la práctica de la lapidación y el exterminio por parte del Estado de personas cuya culpabilidad no ha sido probada, meramente porque se sospecha de ellas -todo eso es opuesto a los altísimos principios y valores universales de carácter humano y espiritual: caridad, compasión, altruismo-. Tampoco creo en la ideología de corte marxista -el marxismo se fundamenta en el materialismo dialéctico y en el historicismo- que promulga un supuesto anti-imperialismo que la Coalición postula con la finalidad de defenderse del imperialismo liberal antidictatorial y así poder respaldar una dictadura -lo cual resulta paradójico y contradictorio, cosa que no sienta nada bien a mi espíritu amante de la jerarquía y el orden, de la coherencia y la simetría-. Al estar en contra de la democracia considero que no puedo darme el vano lujo de promover ideas de carácter democrático como el respeto incondicional y la tolerancia ciega con el objetivo de defender mi punto de vista, que es opuesto a estos principios: porque yo no tolero lo que no merece ser tolerado, no respeto costumbres y practicas inmorales, no avalo la tauromaquia, ni el aborto, ni el gobierno fujimorista, y planteo que estos deben ser prohibidos por la fuerza, en nombre del Reinado de la Justicia Universal. ¿Imposición? ¿Derecho a la diversidad? No me interesa nada de eso. El Bien se encuentra por encima de cualquier derecho de cualquier índole, por lo cual debe imponerse a como de lugar -pero sin caer en injusticias y en corrupción, pues de lo contrario no se estaría imponiendo el Bien, sino otra cosa-. Todo derecho a la diversidad y de cualquier otra índole, asimismo, de acuerdo con el sistema jerárquico de realidad, debe su ser al Bien, principio supremo, porque es en este donde todos los demás valores cobran su sentido y se validan, y gracias al cual todos los demás valores son. Es lo inferior lo que debe someterse a lo superior y no lo superior a lo inferior.
5 - La Coalición no parece preocuparse por los abusos que se cometen en otras culturas y naciones, como por ejemplo en Arabia Saudita y en Irán; ni por los que se han cometido y comenten en la propia, como por ejemplo las matanzas de personas inocentes y la corrupción en el poder judicial durante el gobierno de Fujimori. Sin embargo, lo cual también me resulta paradójico, sí se inquieta por las iniquidades de carácter norteamericano y europeo. El lema de moda actualmente aceptado de manera pasiva y sin objeciones: “Occidente es malo y Oriente bueno” no va conmigo, que amo a Europa -todos acá somos sus deudores- y a la cultura anglosajona, la antigua y genuina cultura de esas tierras -aunque también la oriental me gusta mucho, especialmente el Imperio Chino y el Japón dinástico-. Todo lo anterior denota que en realidad los abusos, atropellos e injusticias no le interesan en lo más mínimo, que lo que realmente le interesa es anular los principios liberales norteamericanos y europeos, por lo cual se sirve con astucia de una eticidad que en realidad no profesa, denunciando meramente las injusticias provenientes de sus opositores, con el objeto de dejarlos mal situados, y no las que se dan en el resto del mundo y en el interior de la nación, y que son, además, de crasa gravedad. Se critica, por citar un ejemplo, la matanza de los selváticos atribuyéndole toda la responsabilidad a los liberales -sin siquiera tener en cuenta que entre estos existen grupos diversos y hasta opuestos entre sí, como los liberales promotores del capitalismo laissez faire y los liberales marxistas, por ejemplo- y aprovechando, así, la oportunidad para rebatir sus principios filosóficos -curioso es percatarse de que la mayor porción de los que asistieron a las manifestaciones contra la matanza de selváticos eran liberales de izquierda y anarquistas, en tanto los fujimoristas se rascaban la panza, no queriendo arriesgarse a que les cayesen bombas lacrimógenas, además de que en realidad no les interesaba el tema-. Critican la matanza de selváticos, empero, no todas las que realizó Fujimori, que fueron muchísimas más. No es necesario ser liberal para percatarse de todo esto -cuando afirmo que no soy liberal me refiero a que no concuerdo con los valores de la libertad irrestricta y del individualismo, sino que, por el contrario, sigo el modelo platónico de realidad-.
Yo sigo el modelo platónico de realidad, así como el modelo político platónico -este último con ciertas variaciones: omisiones, correcciones y agregados-. Platón se oponía a la democracia. El sistema político por el que optaba era ordenado, de carácter elitista y jerárquico, cimentado en los principios espirituales universales. Los virtuosos -designados por el Bien sumo- eran quienes gobernaban y no cualquier demagogo populachero que gozara del asentimiento publico por causa de sus mentiras y su elocuencia -los sofistas: ellos en su mayoría patrocinaban el sistema democrático porque les convenía a sus intereses; no tomaban en cuenta las leyes universales ni el nivel espiritual de la realidad de acuerdo con cuyos principios debe estructurarse toda sociedad digna-. Platón se oponía al relativismo de los sofistas, quienes se servían de esa filosofía con la finalidad de justificar toda clase de impunidades y de legitimar un estilo de vida completamente amoral, a la par que promovían la tolerancia y la diversidad. Pero todo eso generó la desestructuración de Grecia, fue su ruina. La preocupación platónica por la Verdad, por la honestidad, por la rectitud, por la moralidad y por la eliminación de las injusticias, por la humanidad y por el Espíritu -¡por el Bien!-, era evidente. “Apología de Sócrates” es un libro magnifico que nos habla de heroísmo y de entrega por los propios valores e ideales, y que en nada se parece al mensaje de la Coalición.
Yo no pretendo establecer una dictadura plagada de matanzas y de corrupción. Yo anhelo y creo posible una aristocracia rural, cuyo modelo se corresponda con los principios que rigen el orden espiritual; donde se lleve un estilo de vida sacro y ceremonial; donde se cultiven las virtudes y aspiraciones místicas de sus miembros; donde se dé una existencia según tradiciones sanas y correctas, rindiendo culto a los antepasados; donde se respete a la naturaleza y se reconozca su condición divina; donde se viva en simplicidad y se proteja a los habitantes más débiles y desamparados; donde la cumbre de la jerarquía piramidal, los gobernantes, se caractericen por su virtud intelectual, moral y espiritual, así como por su austeridad y entrega; donde el Estado se encargue de hacer trabajar adecuadamente y cooperar entre sí a sus miembros, como también de brindarles protección a todos y cada uno de ellos, sin desentenderse de sus necesidades; donde se cultiven las artes en todas sus ramas; donde se permita el amor idílico y erótico entre semejantes -personas del mismo género- y se consagre su unión permanente mediante un ritual con juramento de fidelidad eterna y con un trasfondo simbólico de significación platónica; donde los grupos humanos estén dispuestos en territorios pequeños en los cuales sea posible el transporte en bicicletas, caballos, burros, asnos, etc., -con multa severa a aquellos que no cuiden adecuadamente a sus animales-, y para cruzar de un territorio extenso a otro exista un numero reducido de ferrocarriles estratégicamente dispuestos; donde se censuren los automóviles bajo circunstancias normales; donde tener relaciones sexuales no sea una obligación -no este mal visto no tenerlas-, y que, al mismo tiempo, se respete la creatividad, el ingenio y la imaginación en el interior del sexo; donde hombres y mujeres reciban educación por igual; donde la publicidad no contamine el paisaje ni la vida tranquila de sus pobladores; donde se proteja la integridad de la institución de la familia y la indisolubilidad del matrimonio sin pretender que los maltratos deban ser soportados; donde los esposos que maltratan a sus damas sean encarcelados y obligados a trabajar desde el interior de la cárcel para mantenerlas; donde se respete el derecho de las mujeres a no trabajar, a ser protegidas y mantenidas por sus esposos, a ser amas de casa y a dedicarse a la crianza de sus hijos, y que se respete, al mismo tiempo, el derecho de dedicarse a estudiar, trabajar y destacar en maravillosas obras del genio y la actividad a aquellas excepciones femeninas de aspiraciones distintas a las habituales en su género -como la magnifica Juana de Arco o la esplendida Hildegarda von Bingen-, tomando su vocación diferente como algo digno y loable, y otorgándoseles todas las facilidades del caso; donde el aborto y el libertinaje estén penados; donde el adulterio -de hombres y mujeres por igual- sea castigado, bajo circunstancias normales, con tres años de prisión y con el vilipendio público; donde romper una promesa y quebrantar un juramento sean delitos y motivos de infamia; donde se prohíba la crianza de los niños por parte de niñeras contratadas, pues dejar a los hijos en manos de personas extrañas puede ser peligrosísimo, no sabiendo uno si aquellas son confiables, sensibles y morales o son precisamente todo lo opuesto; donde las mujeres que libremente deciden tener hijos estén comprometidas a criarlos ellas mismas y los hombres que libremente deciden tenerlos estén obligados a mantener a su esposa e hijos, así como a instruir a estos últimos; donde el Estado se encargue de esterilizar a hombres y mujeres que han tenido un tercer hijo, para que así no tengan más y no contribuyan a la sobrepoblación, y para que tampoco se recurra al aborto como en China, lo cual es terrible; donde los hermanos vivan en la misma casa con sus padres y con sus hijos, que son primos entre sí, para que de tal modo se dé una mayor cohesión y la familia se reafirme; donde los que no desean casarse y desean, más bien, unirse sacralmente según el rito platónico a un semejante -persona del mismo género- y los que no desean lo primero ni lo segundo, sino permanecer en soledad, sean igual de bienvenidos que los primeros; donde los violadores, los que abandonan y no reconocen a sus hijos, los jueces corruptos y aquellos que coimean a los jueces, sean condenados a cadena perpetua; donde estén proscritos el circo con animales, la tauromaquia y cualquier forma de maltrato animal, sea colectivo o individual, sea ritual o no ritual, sea tradicional o no tradicional; donde el Estado no tolere y castigue en sus miembros las faltas morales que perjudican a terceros, y sí tolere pero no acepte ni promocione ni involucre en la estructura de su sistema las que perjudican sólo a los propios individuos que las ejercen; donde las cárceles sean limpias, ordenadas y aceptables para vivir, y se censuren en ellas los pleitos y laberintos, y desde su interior se les inculque a los reclusos la virtud, se les haga realizar practicas espirituales y se les obligue a trabajar y a producir para la sociedad de modo que no se tornen en zánganos que requieran ser mantenidos; donde la venta de cigarro, que contamina el cuerpo y espíritu de sus pobladores, se proscriba; donde la pornografía se censure por ser obscena y, al mismo tiempo, se permita el erotismo y la sexualidad en las diversas formas de arte por ser tal algo bello; donde la prostitución este prohibida; donde la promoción del reggaetón y de otras formas de música perniciosa para la integridad y salud espiritual y psicológica de sus habitantes sea prohibida; donde las discotecas sean censuradas y en su lugar se coloquen salas de baile sanas y hermosas, así como festejos con danzas folclóricas al aire libre; donde los bares sólo abran los fines de semana; donde se eduque a los pobladores para ser héroes; donde se reconozca por antepasado primigenio de los moradores y por fundador del Imperio a un ser legendario y divino; donde la jerarquía social se dé en función de la disposición espiritual de las personas y no del dinero; donde a los que tienen cuantioso capital y no lo comparten con los que necesitan se les confisquen todos sus bienes; donde las instituciones y la sociedad entera sigan un modelo de espiritualidad platónica, y los colegios y universidades enseñen las diversas materias desde el platonismo, respetando a las personas que no concuerdan con la filosofía platónica y tolerando sus criticas sin por eso modificar las estructuras de sus instituciones; donde puedan convivir budistas, taoístas, cristianos, islámicos y hasta ateos bajo el amparo platónico siempre y cuando no transgredan las leyes de la sociedad; donde se permita la libertad de expresión e incluso la publicación de textos indebidos, pero no su difusión ni su inclusión en los currículos académicos -que aquellos textos aprueben leerse bajo un permiso especial-; donde la cúspide de la jerarquía, los gobernantes, estén dispuestos en igual cantidad de hombres que de mujeres, para que la sensibilidad femenina y maternal pueda guiar noble y adecuadamente a la racionalidad y practicidad masculina, que sin aquella no es nada; donde comer carne -excepto que se trate de animales que murieron de forma natural o que fueron matados porque la verdadera necesidad lo requiera, como durante las épocas de escasez en las que los campos no producen- signifique pagar una multa y donde todos sean vegetarianos como los hare krishnas, que tienen hijos, crecen y se casan, y todo siendo vegetarianos desde que están en el estomago de sus madres; donde la justicia no se llame despectivamente con el nombre de imposición y no se exija tolerancia en nombre de las impunidades; donde se propicie una concepción animista de las cosas y mítica del cosmos, que retorne al mundo la magia que le fue sustraída, y se favorezca la prevalencia de rituales asociados, siempre y cuando todo esto calce o, por lo menos, no contradiga el mensaje platónico; donde la luz eléctrica este penada bajo circunstancias normales por contribuir al desorden de los horarios naturales en el ser humano y por desencantar la noche, arruinando su belleza y misterio; donde las grandes industrias contaminantes del medio ambiente sean censuradas; donde la ropa y otros productos que se realizan de modo artificial y masivo actualmente, sean hechos, por el contrario, artesanalmente; donde los miembros de cada rango luzcan vestimentas, atavíos e insignias diferentes en las que se reconozca su condición y el lugar que ocupan en la jerarquía, y hagan uso de modales y gestos rituales particulares en los que también se reconozca tal; donde la pobreza material moderada no sea vista como algo terrible y sí la miseria espiritual; donde los que se encuentran más alto en la jerarquía piramidal eduquen a los se hallan un nivel más abajo y estos a los que se encuentran uno más abajo y así sucesivamente hasta llegar a los estratos inferiores; donde los que se encuentran en el nivel más bajo sean educados mediante cuentos de hadas infantiles y mediante Disney; donde de entre la muchedumbre aquellos pocos que ocupando el estrato inferior logren adquirir un suficiente nivel de virtud gracias a la enseñanza otorgada por sus superiores, asciendan de nivel progresivamente hasta que, alcanzado por un grupo mínimo el ultimo grado de virtud, puedan llegar a la cúspide y enseñar a los de abajo, y que los que nacen de padres que ocupan lugares altos en la jerarquía y no cumplan con el suficiente grado de virtud, al igual que aquellos que habiendo ascendido se corrompan, sean relegados a estratos inferiores, es decir, que el sistema jerárquico sea móvil y dinámico, no de castas estáticas; donde los de arriba no se beneficien a costa de los subordinados, sino que, siguiendo el modelo del sumo Bien, otorguen ser a los súbditos, luz, es decir, los beneficien, que los de encima sirvan a los de abajo como el sol riega vida a todo lo que está por debajo de él y como el sumo Bien otorga ser y prosperidad a todo lo inferior que con su resplandor toca; que el sistema entero cuente con una vértebra mística alrededor de la cual se reordenen todos sus elementos, pues este es un requisito necesario de todo sistema digno, bien situado y estable; etc.
La sociedad postmoderna padece dos males gravísimos: el desencanto y el pesimismo, que en sus grados extremos conducen al nihilismo. Por ese motivo, en esta época, con toda la carga negativa que acarrea desde las Guerras Mundiales, mis palabras serán tomadas por muchos por utópicas e irrealizables, cuando en realidad no es así. Una mente sana que aun conserva sus sueños y sus esperanzas, y que confía en la inteligencia humana y en sus capacidades y facultades -las cuales han trascendido limites inauditos, han logrado lo inimaginable, lo que se creía imposible- aceptará la posibilidad de mis palabras. ¿Hemos podido llegar a la luna y no podemos forjar una sociedad ordenada y bien dispuesta? Todo consiste en utilizar el ingenio. Yo sólo he esbozado grosso modo una idea general: se trata de un bosquejo. Llegará, sin embargo, quien -¿quién sabe si yo?- forje una teoría casi perfecta -casi porque la perfección es inalcanzable- sobre la sociedad que planteo y logre, mediante el ingenio, resolver las dificultades que presente postulando formas de realizar aquello que parece ser irrealizable. Nadie imaginaria una bicicleta que fuese capaz de avanzar sin ruedas, pero el ingenio humano ha sido capaz de construir una. La inteligencia reacomodará, como siempre lo ha hecho, los elementos de la realidad, de tal manera que extraiga de donde parece no haberlas grandes soluciones. Alguna vez existieron reinos justos y hermosos, pero los hemos olvidado en medio de un “realismo” pesimista, aburrido y amargado que engendra cada día un mayor número de personas que sufren el mal de la depresión y de otros severos trastornos psicológicos. El sistema feudal medieval, aunque tenía errores y no cumplía con todos mis puntos, estuvo próximo a mi ideal. La edad media fue una era luminosa y optimista. La Inquisición se instauró a fines del medioevo y sus grandes matanzas se dieron en la modernidad. Eso, sin embargo, no significa que esta no cuente con aspectos positivos: los románticos son lo máximo -basta escuchar la pieza musical del video que coloque arriba para percatarse de tal-. La postmodernidad, en cambio, según mi parecer, no tiene nada que sea realmente valioso -salvo casos aislados, pero no como realidad en conjunto-.
No soy una conservadora, como erróneamente piensan muchos. No lo soy porque no deseo conservar el sistema vigente, que es la democracia secular. Tampoco doy cabida a las filosofías que actualmente se encuentran vigentes: relativismo e historicismo, entre otras. Deseo abolir el sistema político y la forma de vida actuales e instaurar en su lugar el Imperio del Espíritu. De ahí que me considere una revolucionaria y, al inspirarme en el pasado -sólo en lo bueno de este, no en lo malo-, una renacentista.
PD: He colocado nuevas imágenes de autores y sus respectivas descripciones en la columna lateral.
No me agrada la ropa que se encuentra de moda y que además es nueva. Me place vestir con un estilo anticuado, anacrónico, con prendas que asimismo sean viejas o se encuentren algo gastadas por el uso. Me enorgullezco de ostentar prácticamente el mismo vestuario todos los días, limitándome meramente a dos conjuntos diferentes. El atuendo es un tema interesante, que en raras ocasiones se trata debidamente, es decir, con cierto grado de inteligencia. Soy de quienes se niegan a caminar por la acera con un pantalón. Únicamente luzco faldas. Si son de varios pliegues o tienen bobos, mayor es mi satisfacción. Ansío peinar mis largos cabellos castaños mientras me contemplo en un espejo de mano con puño y marcos de plata bruñida, en cuyos bordes se encuentren complicados grabados del siglo XIV con incrustaciones de marfil en ellos. El cabello corto jamás lo consideraré en una mujer como una señal de dignidad que enaltezca su feminidad. Antes bien, lo tomaré por un signo de degradación. Soy aficionada a los soldaditos de plomo y a los juegos de estrategia. Especialmente a los que representan batallas con caballeros medievales de juguete incrustados en el centro, galopando en vigorosos corceles y sosteniendo en lo alto escudos con dragones y joyosas espadas que cambian de color treinta veces al día; mosqueteros de altas botas y sombreros de fieltro negro con formidables péndolas rojas, blandiendo filudos espadines en mano y portando mosquetes atados a sus correas; una tropa de prusianos del siglo XVIII golpeando con sus baquetas sobre los bombos, con las cabezas cubiertas por estirados gorros en forma oval y los troncos sujetos por dos anchas correas blancas cruzándose sobre un cinturón del mismo color; la infantería inglesa con hombres de casaca roja, chaquetilla de plaño y tricornio negro, armados con mosquete y bayoneta; los franceses con trajes azules y pickelhaubs ajustados sobre sus cráneos, turbulentos, liderados por Napoleón, transportando gordos y relucientes cañones llenos de proyectiles que estallan en el cielo. Me entretengo ordenándolos en extensas y rígidas jerarquías, cuyos únicos asensos posibles se dan en función del heroísmo, el sacrificio, el altruismo y la entrega prodigados a lo largo de la ficticia batalla. Siempre amé las jerarquías. Me permiten poner en práctica la capacidad ordenadora de mi inteligencia, forjar una compleja estructura de carácter racional, con valoraciones subjetivas y universales implícitas en ella. Soy aficionada, también, a los trenes de juguete, al punto de ser capaz de llenar mi casa con carriles de riel tamaño miniatura. Fuera de mis aficiones se encuentra el dinero. Los bienes en estado líquido me parecen poco estéticos y los dólares siempre me han repugnado. Desprecio los valores burgueses de la vida. Tengo en más alta estima a la nobleza hindú, a los Brahmanes, cuyo titulo les vale vivir en la pobreza material, que a los acaudalados de sangre plebeya. La caridad, la generosidad y el desprendimiento son valores aristocráticos que no encontramos en el burgués, en el millonario, el cual lo es precisamente por acumular grandes sumas de dinero sobre su propia persona cuando hay quienes mueren de hambre, es decir, por su aprehensión y egoísmo. Noble es regalar. De prócer estirpe espiritual es Bienvenido Myriel, el obispo de la novela Los Miserables escrita por Víctor Hugo. ¡Yo digo que ser millonario es participar de una gringada liberal o continuar recorriendo los senderos de una ancestral rebelión popular en Europa contra el sistema aristócrata medieval y contra el Espíritu! Esto, por supuesto, no significa, como podrían suponer diversas personas congestionadas con los prejuicios del proletariado y la burocracia, que no ame a los campesinos. Me encantan como la leche recién ordeñada, los huertos de fresas, los viñedos y los bosques. Sus ingenuas miradas llenas de beatitud entonan en mi interior como canoros silbidos de tórtola. Traspasan los abedules con sus limpias presencias de avena silvestre. Son como el río que fluye. Guardan silencio. Los abrazaría y guardaría silencio con ellos, entre los cañaverales y el viento. De niña soñaba con ser campesina y arar mañanas y tardes hermosas tierras en las que se ponía el sol, rodeada por la flora y la fauna salvaje más allá de las lindes de mi chacra. Sí. Pienso que el genuino hidalgo es de espíritu rural, no urbano, y que sintoniza con los monteses y los aldeanos mejor de lo que puede hacerlo con los caprichosos banqueros y empresarios de gestos afectados. No deseo, tampoco, estudiar una carrera que me garantice seguridad económica. Mis ambiciones se dirigen por rumbos diferentes, de techos más encumbrados; vuelan por el poniente, entre los arreboles de un cielo infinito y sin límites. Quizás los libros sean mi mayor fetiche entre los objetos “físicos”, especialmente los de tapa dura. Amo manosearlos una y otra vez, abrir sus páginas, cerrarlos y volver a abrirlos, aspirar el polvo dentro de ellos, o sus magníficos perfumes. Parece emanar de sus hojas un gran vapor que me envuelve y estremece, cautivando mis sentidos y haciéndome perder la noción del tiempo. Todo gira a mí alrededor y se desvanece. Y respiro por un instante el aire de un mundo remoto y fantástico, pero tan real como los huesos de mi consciencia. Me encuentro con Alicia en el País de las Maravillas y me percato de que todo lo que ahí hallo acaece en un plano paralelo y en un nivel más profundo. Transcurro horas y horas encerrada en la biblioteca o en la salita de estar en la casa de mi abuela, horas y horas aislada del género humano. Reparo nuevamente en mi atuendo. Me gusta cubrirme con un pañuelo de seda morada la garganta, pues considero que eso revela mi fragilidad. Me deleito observando como las pelusas circundantes y los pelos de mis gatos se adhieren a mis chompas. Pienso que les otorgan un aire de excentricidad e intelectualidad indefinible, un halo de reaccionarismo revolucionario. Sólo cuento con un par de botas de gamuza marrón heredadas de mi madre. Me quedan grandes, de modo que puedo sentir, al caminar, como mis pequeños pies se columpian dentro del calzado talla treinta y siete. Considero que gastar de más en ropa, sin que exista real necesidad de ella, es un signo de mal gusto y huachafería, inadmisible en un espíritu aristocrático que se ufane de contar con la virtud de la sobriedad. Observo que muchos humanos poseen tres pares de zapatos o más, cuando dos son de sobra suficientes para no verse forzados a andar, como millares de niños que pululan sin rumbo fijo por las calles, descalzos. De mayor sensatez me parece regalarlos a los de verdad necesitados. Me resulta sumamente curioso que las personas que me rodean requieran comprar nueva ropa cada año. ¿Con tal rapidez hacen andrajos y jirones lo que usan? Lo dudo. Las prendas de buena calidad, si se las cuida, son capaces de durar de por vida, y las de mala pueden durar varios años. Me percato de que el consumismo modifica las vidas de sus afiliados, les implanta nuevas necesidades, de carácter artificial, tornándolos frívolos y codiciosos, trasformándolos en muñecos de goma, en maniquíes centrados en lo accesorio. Más ameno que trabajar por la obtención de objetos inútiles, es ampliar los periodos de ocio y diversión trabajando exclusivamente por aquello que es necesario. En otras palabras, es preciso remplazar las colecciones de cachivaches por más vacaciones. La vida debería ser holgada, lenta y paciente. Debería haber más tiempo libre. ¿Por qué tantos deberes, tanta velocidad, ajetreo y estrés en el mundo postmoderno con el mero objeto de obtener trastos? Considero que el consumismo es la primera señal de esclavitud. No comprendo, tampoco, el motivo que incentiva a muchos individuos a emplear el término “anticuado” de modo despectivo e, incluso, como un insulto. Aun no logro determinar cual es la relación lógica entre la época o fecha de un objeto, concepto, actitud, etc., y su condición estimable o despreciable, digna o indigna, loable o risible. ¿Y por qué esa fobia inaudita hacia las abuelas y abuelos? Lo único que parece denotar es el pánico de la sociedad actual frente a la muerte. Tampoco veo porque la edad tendría que ser un factor determinante de la amplitud de criterio en una persona, o porque un joven debe ser más abierto que un anciano. Conozco a tantos jóvenes obcecados, como a ancianos de igual sajadura. Lo único que varía es el contenido al cual se aferran con testarudez: cada uno a lo que su generación promueve. La persona inteligente, sin embargo, se encuentra libre de ello, lo cual no lo debe a su edad. ¿Por qué, además, el manifestarse en contra del divorcio debería considerarse un signo de estrechez pero el hacerlo a favor una señal de apertura? Declaro ahora mismo mi negativa a aceptar los prejuicios contemporáneos. ¡Me rebelo contra la post-modernidad…! Aun sueño con caminar luengas calles cargando un largo pan baguette en uno de mis brazos. Aun fantaseo con pasear por una villa, por un poblado rustico, oculto, escondido del progreso, lleno de ese aire atemporal de siempre, entre altos y gruesos robles de longevos años, entre secoyas milenarias. Aun alucino con sentarme a almorzar a una mesa de verdad, y con tomar sopa en un plato de verdad. Aun me imagino sentada junto a la chimenea de un hogar de carne y hueso, que pueda palpar con cada mano mía, y observando la danza de las llamas sobre los tizones chispeando al rojo vivo y consumiéndose lentamente, mientras advierto figuras extrañas que se deshacen y confunden entre los reflejos del fuego, secretos augurios. Aun pienso que es posible escuchar el silencio… y llenarse con él. Sí. Parece no haber tiempo, hoy en día, para echarse en el pasto a contemplar las estrellas. ¿Quién gozará al oler el secreto interior de una amapola? Yo reconozco la condición sacrosanta del amor. Señalarás el fondo etéreo y brillante del Mundo.
Platón y Aristóteles: las dos caras complementarias de la misma moneda.
Sócrates
Me postro ante él. Murió por causa de sus altos valores e ideales, sin traicionarlos jamás. Murió por seguir los designios de su voz interior, por cumplir con los mandatos celestes que accedían a él por medio de la intuición. Murió luchando por el bien de la humanidad. Murió heroicamente, con nobleza, por las faltas de otros. Se entregó. Aclamó el valor inquebrantable de las Leyes. Hasta el último momento dijo la verdad y la Verdad. Manifestó coraje, altura de consciencia, magnanimidad de espíritu. Y murió solemnemente, con la majestuosidad de un Rey, con la dignidad de un hombre justo y bueno.
Safo de Lesbos
Admirada y designada como la “Décima Musa” por el honorable Platón, quien en su obra “Fedro” admite tenerla por autoridad en el tema del amor. Esta magnifica poetisa griega enaltece el enamoramiento idílico y el erotismo entre féminas. Su manera de concebir el amor es espiritual, no carnal -lo que no excluye las manifestaciones corporales de afecto, que son símbolos de una realidad superior, ritos, espíritu encarnado en gestos, hierofanía ceremonial-. Su poesía amorosa es tierna, idealista, infantil. Esa es la genuina manera de amar.
Víctor Hugo
Los Miserables de Víctor Hugo es mi libro favorito. Obra maestra: Si una persona me expresase que desea seguir una senda espiritual e iluminarse, le diría que lea ese libro; si me dijese que quiere hacerse filosofo, le respondería lo mismo; si me afirmase que anhela ser poeta, le aconsejaría igual. Pues ese libro implica todos esos campos y mucho más. Sus líneas tocan los aspectos más humanos e inefables de la vida, la intimidad de la existencia, sondeando en la naturaleza del bien y revelando el fondo espiritual de todo cuanto es. En este clásico de la literatura romántica, los valores más profundos del ser humano salen a relucir, invencibles, inquebrantables, indoblegables, en medio de las mayores miserias y calamidades. ¡Cuánto dolor y heroísmo! ¡Qué conmovedor! Las virtudes más nobles y los gestos de entrega más admirables se manifiestan en medio de sórdidas circunstancias, en medio de las más terribles adversidades. Jamás me deslumbré tanto leyendo algo. El libro tenía más de novecientas páginas y, en la 122, lloré. Me enseñó el significado y la importancia de la caridad, del sacrificio, de la sencillez, de la humildad, de la comprensión, de la compasión, de la sinceridad y del coraje. Los cinco primeros valores citados, eran objeto de burla y desprecio por mi parte antes de leer la novela aquí mencionada como mi predilecta, pues me parecían estúpidos, preceptos huecos que solo podían servir de guía a los borregos. Luego de leerla, sin embargo, comprendí la relevancia de estos valores fundamentales. Los Miserables es uno de esos libros de los que uno puede decir: “me ha cambiado la vida” o “luego de leerlo ya no soy la misma persona que era antes”. Además de eso, el libro está colmado de pasajes místicos y filosóficos de una hondura indefinible y de una exquisitez literaria abrumadora. Víctor Hugo es quizás el más grande genio literario que ha concebido la humanidad, junto con la gracia divina, sobre la faz de la Tierra.
Juana de Arco: la Doncella de Orléans
La amo: el alma se me desboca cuando pienso en y leo sobre ella. Santa y mártir del Catolicismo, clarividente, dotada de comunicación con esferas superiores e invadida por visiones maravillosas. La idolatro por su personalidad indoblegable, por su audacia, intrepidez, arrojo y coraje. Ella, heroína de Francia y de la humanidad, tomó la armadura y la espada por los aires, encabezó el ejército real francés y se dedicó a batallar, como un caballero.
Inca Garcilaso de la Vega
Su obra “Comentarios Reales de los Incas” es una maravilla. El orden político incaico que nos plantea es aristocrático y jerárquico, y se rige por los principios divinos de la metafísica Inca, que, en muchos aspectos, calzan acertadamente con los genuinos y universales principios celestiales. El modelo de gobierno asemeja en gran medida al ideal platónico. En la punta máxima de la jerarquía que otorga todo su sentido y ser al resto del sistema se encuentra el Sol, dios supremo y luminoso, fuente de vida, símbolo del Bien sumo. El Inca, hijo del astro solar, es un emblema del verbo encarnado. La majestuosidad de sus descripciones es, además, inigualable. La ceremonialidad con la cual se encuentra impregnada la vida cotidiana y el Imperio entero, donde todos los aspectos se hallan unificados, no separados, fragmentados y divididos como ocurre en la sociedad actual, es formidable. Por el contrario, en la sociedad moderna y especialmente en la postmoderna lo privado y lo público, el espíritu y el gobierno, la moral y la política, la cultura y el estado, toman rumbos diferentes, aislándose artificialmente los unos de los otros como si no estuviesen relacionados. Esto genera la desintegración espiritual de sus miembros, así como los desequilibrios psicológicos -depresiones, suicidios, ataques de pánico, etc.- que priman en la actualidad. Un ser humano necesita estabilidad para vivir bien, seguridad, lo cual requiere de un sistema global, holístico, unificado, con un firme fundamento espiritual. Otro elemento que me fascina es el animismo y la espiritualidad afiliada a la naturaleza de la cual gozaban los Incas, con hermosos gestos rituales y significación trascendente en todo lo que obraban. Esto, por supuesto, no significa que el Imperio Inca estuviese exento de errores o que todas las manifestaciones de esa realigiosidad fuesen estimables. De hecho, hay puntos donde yo no concuerdo.
Huda Sharawi
La amo, la adoro, la idolatro. Feminista egipcia. Perteneció a un harem. Se instruyó en literatura, filosofía y economía. Luego se rebeló contra el machismo. Fundó una escuela de niñas e instó a las mujeres a cultivar su inteligencia, sin importarle si provenían de estratos pobres o ricos. Estableció el Sindicato de Mujeres, entre cuyas actividades se encontraban la construcción de orfanatos, la disolución de la prostitución, la educación de mujeres y la creación de centros laborales para las desempleadas. Hizo comprender a otras naciones árabes la conveniencia del sufragio femenino. Encabezó la manifestación femenina en el Cairo. Creó el Comité Central de Mujeres Wafdistas del partido nacionalista. Llegó a ser presidenta de ese comité. Luego fundó la Unión Feminista Egipcia, donde se llevaron a cabo reivindicaciones respecto a cuestiones femeninas, como, por ejemplo, el establecimiento de una ley que prohibía a las mujeres contraer matrimonio antes de la edad de diez y seis años -sucede que ella lo contrajo a los trece-. Al regresar de una conferencia internacional ese mismo año, se detuvo ante un puente y, con el gesto altivo de una diosa, heroicamente, rasgo su velo y lo lanzó al mar. Luego muchas mujeres siguieron su ejemplo e hicieron lo mismo. Además, asistió a una conferencia sobre armas atómicas y abogó porque tales armas fuesen destruidas. ¡Esto demuestra que el ser humano tiene libre albedrío, volición, y que de ningún modo es un títere pasivo de la cultura en la que le toco nacer, que no es una esponja o un muñeco de cera que deba someterse a ella sin alzar su voz y rebelarse contra lo que juzga indigno…! A eso añado: ¡viva el feminismo islámico, vivan por siempre las mujeres que se rebelan contra el yugo de su cultura…! El relativismo cultural no tiene nada que decir en ese punto. --> La tradición y la cultura son algo bello y noble que nuestra sociedad debería recuperar, siempre y cuando aquellas estén guiadas por el bien y tomen en cuenta la dignidad de sus miembros, pues de lo contrario lo mejor y más justo es rebelarse contra ellas sin vacilar. Rebelarse en nombre del Espíritu.
Mircea Eliade
Es considerado el más eminente estudioso de las religiones. Ahonda en los fenómenos de carácter religioso, místico y espiritual desde el interior de ellos, desde la propia vivencia; no desde afuera, como un mero espectador de realidades ajenas. Esto ultimo ocurre con muchos otros eruditos que analizan aquellos fenómenos del mismo modo en el que un científico estudiaría bajo un tubo de ensayo las realidades del amor y de la felicidad, sin lograr asir jamás su genuina esencia. Asimismo, en contraste con otros estudiosos sobre el tema, que se centran en las diferencias que poseen entre sí las diversas religiones con el propósito de desestimarlas evidenciando su condición relativa y arbitraria, así como su falsedad, Mircea Eliade ahonda, por el contrario, en lo que de común tienen todas ellas, en lo que comparten, en aquellas estructuras universales que se manifiestan bajo diversas formas y modalidades cuyo contenido es el mismo: reafirma las estructuras universales no relativas, su no arbitrariedad y su carácter verídico. Eliade cambió mi mentalidad. Comprendí lo que antes no comprendía. Él demuestra cuan nefasto para el bienestar humano puede ser el vivir en un cosmos desacralizado, en un mundo profano, en una sociedad secularizada.
Hypatia de Alejandría
La idolatro por ser, en su época, la filosofa más destacada de Alejandría, maestra de grandes intelectuales que emigraban desde lejanas tierras sólo con la finalidad de recibir sus enseñanzas. Neoplatónica influida por Platón, Plotino y Aristóteles, entre otros, fue, también, una sobresaliente astrónoma y matemática. Aun siendo pagana, era estimaba y resguardada por elites cristianas neoplatónicas que la consideraban un espíritu virtuosísimo. Su muerte fue una tragedia que ninguna persona sensible y digna es capaz de recordar sin afligirse.
San francisco se Asís
Admiro a este santo -portador de la santidad en un sentido universal que trasciende a las religiones y sus limitaciones, accediendo a esa unidad presente en todas ellas: la mística perenne- por su inocencia, su sencillez, su caridad y su desprendimiento de los aspectos materiales y egoístas del mundo, así como por su sensibilidad y empatía con los animales, por su comunión con el universo entero y todas sus criaturas, oh hermano sol, oh hermana luna, porque era capaz de comunicarse con los animales, sus amigos, a los cuales protegía y cuidaba con amor.
Sor Juana Inés de la Cruz
Genio de la poesía. Doncella de una hermosura e inteligencia prodigiosas. Escribió cartas de amor idílico con un contenido erótico de carácter trovadoresco a ciertas Damas de la nobleza. La intensidad y elegancia de su escritura erótica, su elaborada modalidad de amar, la sutileza de sus sentimientos, su carácter idealista y cortes, su galantería, la idolatrización del ser amado, todo eso me arrebata. Me gustan especialmente los poemas dedicados a la Señora Virreina Marquesa de la Laguna, a la que llamó poéticamente con el nombre de Lysi y también con el de Filis. Increíble resulta, además, que en su época, en la cual la Inquisición aun se encontraba vigente, tuviese el coraje de realizar tal y, además, de criticar el machismo y la hipocresía de su sociedad, denotando una postura de carácter feminista. Su posición era, sin embargo, privilegiada, ya que contaba con el apoyo de miembros de la nobleza.
Lao Tse
Lao Tse, genio del espíritu, ser iluminado. Confucio tuvo la suerte de conocerlo y, luego de dialogar con él, reconoció que la sabiduría Taoísta era muy superior a la suya. Sólo he leído fragmentos del Tao Te King y de otros textos que tratan el tema. Pienso, sin embargo, leer todo lo que escribió el Maestro. La primera vez que leí su filosofía mística, no la comprendí, me pareció tan difícil e, inclusive, tan irracional, tan ausente de sentido, que pensé que, aun llegada a los cuarenta años, nunca podría comprenderla. Un par de años después la volví a leer y luego de mucho esfuerzo la comprendí. Quede fascinada, pasmada y, al poco tiempo, luego de unos meses, tuve mi primera revelacion mística -éxtasis trascendental-. Las palabras del Tao Te King eran demasiado profundas, de una hondura inaudita. Es, de hecho, lo más profundo que he leído en toda mi vida, a tal nivel que no puedo considerarlo uno de mis autores favoritos porque sobrepasa la facultad de mi gusto -que conserva rezagos terrenales- por causa de su extrema elevación. No estoy, aun, preparada para tanto. --> Las cosas bajo el cielo gozan de lo que es. Lo que es surge de lo que no es y retorna al No-Ser. He ahí donde es absoluto, inalcanzable y eterno.
Ayn Rand
Aunque no comparta y hasta repudie el sistema político y económico promulgado por esta filosofa, que es el capitalismo liberal laissez faire, la coloco en mi blog porque admiro y considero valiosísimos otros aspectos de su filosofía, como por ejemplo sus estudios estéticos -filosofía del arte-, su gnoseología y su manera de abordar la problemática de la filosofía en general -su naturaleza y propósito-, su postura antirelativista, así como diversos aspectos -no todos- de su sistema ético. También estimo su idealismo, convicción y vitalidad, así como su repudio hacia la mediocridad y su desprecio hacia las interpretaciones cuantitativas de la realidad, a las que opone una óptica de carácter elitista centrada en el aspecto cualitativo. También aprecio su optimismo y su revaloración del heroísmo.
Pitágoras de Samos
Amo su mística de los números y las notas, su filosofía trascendental matemática y musical. Su vida espiritual es, además, ejemplar. Reconoció una serie de principios universales de la realidad que hasta el día de hoy no son comprendidos por la mayor porción de personas. Su sensibilidad era prodigiosa. Amante de los animales, estimaba a las demás criaturas como a sus hermanas -defendió con gran nobleza a un perro que estaba siendo golpeado, lo cual Copleston nos narra en el primero de sus nueve tomos de la Historia de la Filosofía-. Reconoció que los animales comparten con nosotros el privilegio de tener alma. Promovía el amor universal. Llevaba una vida ascética y vegetariana -yo también soy vegetariana-, al igual que muchos otros grandes místicos, iluminados y santos de diversas religiones y corrientes espirituales. Se encontraba libre de macula, violencia y sangre de criaturas inocentes que comparten con nosotros, también, el mismo origen divino, la misma fuente original. Y, como bien señala Plutarco en su obra Moralia bajo el titulo De esu carnium: “Os preguntáis cuales fueron las razones en que Pitágoras se basó para abstenerse de comer carne. Por mi parte, me preguntaría cuál fue el accidente o estado anímico o mental que hizo al primer hombre comerla, tocar con sus labios la sangre coagulada y llevarse a la boca una criatura muerta. ¿Quién se aventuraría a llamar alimentos a lo que poco antes vivía, se movía y chillaba? ¿Cómo pudieron sus ojos observar la matanza? ¿Cómo pudo su nariz soportar el hedor? ¿Cómo pudo la corrupción convencer a su gusto y éste pudo entrar en contacto con las heridas de otro, beber sus secreciones y la sangre que manaba por las mortales heridas?” He aquí unas palabras de San Basilio, quien sigue la misma línea de pensamiento: “La alimentación carnívora obscurece la luz del espíritu. Difícilmente podremos sostener que amamos la virtud, con nuestras manos y estómagos manchados con la sangre inocente de nuestros hermanos los animales”.
Artemisia Gentileschi
Mujer nacida en el siglo XVI, formidable pintora italiana, seguidora de la línea artística de Caravaggio, sus obras de arte son de un nivel inigualable. En una época en la que el arte era una labor exclusivamente masculina, ella se rebeló y tomó por lo alto de sí su volición, su creatividad artística, su inspiración, desafiando con su talento cultivado los cánones de su sociedad. La imagen que se advierte de esta damisela es un autorretrato. Su intrepidez, libertad e independencia son admirables. Mi espíritu feminista se hinca de hinojos ante ella y le realiza un gesto de reverencia. Por ultimo, su obra “Judith y su doncella” es magnifica. También lo es “Judith decapitando a Holofernes”.
Maurice Maeterlinck
“La Inteligencia de las Flores” es un libro extraordinario. Este esplendido autor del romanticismo contempla los fenómenos de la naturaleza desde una óptica anti-mecanicista, ahondando en su genuino contenido y en su aspecto simbólico, en lugar de analizarlos desde una óptica mecanicista que aborda a las criaturas como si fuesen objetos muertos, cosas ausentes de trascendencia, herramientas, maquinas. El retorna la vida a los fenómenos de la naturaleza, les devuelve el sentido que les fue sustraído por las interpretaciones positivistas de los mismos, que eran plásticas y vacías, insípidas, que se centraban únicamente en las formas exteriores y no en el contenido que las permitía y realizaba. Maeterlinck expone, con ejemplos concretos, variadas manifestaciones extraordinarias de diversas especies de flores que poseen mecanismos sumamente complejos que modifican según las circunstancias, adaptándose inteligentemente a ellas. Analiza casos heterogéneos y evidencia, mediante la comparación de miembros de la misma especie que han crecido en ambientes diferentes y bajo influencias diferentes, que existen una serie de comportamientos en las flores que no son heredados, sino aprehendidos de otras: ciertas modalidades de atracción relativas a su sistema de reproducción, formas en que las plantas carnívoras capturan a sus presas, maneras en las que las flores crean modos para sobrevivir en medios difíciles y defenderse de los peligros circundantes, etc. Las flores están colmadas de logos. ¡Es hora de admitir que la naturaleza está viva y de respetarla por eso, de admitir que no es una maquina, que sus reacciones no son mecánicas, del mismo modo en que el funcionamiento químico y eléctrico de nuestro cerebro no nos hace maquinas, aunque podría ser interpretado así por seres ajenos a nosotros que nos contemplasen científicamente desde afuera…!
Emily Dickinson
La amo. Su poesía es extraordinaria: optimista, idealista, intensa, espiritual. Se la considera un genio literario, del calibre –y aun más genial que- de Walt Whitman. Todo esto sin tener en cuenta que además se dedico a los estudios en un sentido renacentista: erudita en religión, en filosofía, en historia, en matemáticas, en todo tipo de ciencias –botánica, química, astronomía, etc.-, y demás ramas del conocimiento. Su excentricidad y lo insólito de su forma de vida me generan fascinación. ¡Que misteriosa doncella! De ella sólo he leído fragmentos. Ahora estoy en búsqueda de una buena versión de sus Obras Completas.
William Shakespeare
La calidad de su literatura es formidable. Tal, sin tener en cuenta, además, los elementos filosóficos y espirituales que pueblan sus líneas. Lo que más me agrada es su exposición del apasionado amor idílico en Romeo y Julieta, agua maravillosa, elixir de vida que inspiró a grandes autores del romanticismo, quienes de ninguna manera fueron los “inventores” de esa concepción de amor que la postmodernidad aborrece y denigra, tomándola por una cursilería inexistente y empeñándose en destruirla. ¿Por qué ensañarse con tan alto y bello valor? Porque, francamente, sin esa concepción elevada del enamoramiento, las relaciones no tendrían ningún sentido, de tal manera que lo más sensato sería llevar una vida solitaria y virgen. Asimismo, los románticos decimonónicos no fueron los “inventores” de ese amor por la sencilla razón de que Shakespeare es anterior, de que Sor Juana Inés de la Cruz y sus magníficos poemas idílicos son anteriores, así como también lo son don Quijote y Dulcinea, el Amadís de Gaula, el romance de Abelarlo y Eloisa, la Vita Nuova de Dante Alighieri y su amada Beatriz, la leyenda medieval de Tristán e Isolda, El Banquete y Fedro de Platón -que describen al amor erótico de tal modo que les dejan muchísimo que envidiar a los románticos del siglo XIX-, Safo de Lesbos y su poesía amorosa, el poeta Meleagro, la leyenda de Orfeo y Eurídice, así como ciertos cuentos tradicionales chinos, celtas y de otras culturas. No confundamos, pues, la época de auge, moda y popularización de un elemento de la realidad, con su origen. Popularizar realidades elevadas que sólo caben en algunos espíritus, generalizándolas a todo el mundo, puede ser causa de que esos valores se denigren por no estar las personas que los reciben a su altura. Eso ocurre con el idilio hoy en día, luego de que los románticos lo afamaron más que nunca entre el pueblo, entre las personas ordinarias: antes no se exigía esa elaborada manera de amar en las relaciones ni en el matrimonio, era una disposición personal de ciertos espíritus finos. Tampoco debe confundirse el contenido con el seudónimo, pues los nombres pueden modificar aunque el contenido que designen permanezca inmutable. También las modalidades de expresar una realidad pueden modificar, aunque esa realidad permanezca siendo la misma y las diversas modalidades sean, en el fondo, similares, variando meramente en su condición formal. Es fácil tragarse lo que los profesores afirman en los colegios y en las universidades, así como lo que promulgan los renombrados intelectuales en las conferencias. Lo difícil es pensar por uno mismo y percatarse de que en todas las épocas existen mitos colectivos, socialmente aceptados por la elite intelectual, así como distorsiones o intenciones ideológicas que otorgan un enfoque específico y cerrado de interpretación, y que nuestra época no es la excepción. Sucede que el relativismo, el historicismo y el nihilismo pretenden infiltrarse en todos los rincones con el cometido de destruir cada uno de los valores humanos y espirituales. No confío en las autoridades intelectuales y en la red de información actualmente aceptada, considero que se trata de una mafia burocrática del pensamiento.
Hildegarda von Bingen
La admiro enormemente por sus composiciones musicales en canto gregoriano, las cuales me fascinan, especialmente Kyrie. También por su extraordinario legado místico. Además de lo ya mencionado, es preciso destacar que fue canonizada como santa por causa de sus visiones y poderes milagrosos. Era, asimismo, filosofa y científica. Sin embargo, no coincido en todo con ella. Yo sí amo al Catarismo.
Gautama Buda
Se trata del fundador del Budismo, el iluminado Gautama. Su doctrina, así como las prácticas espirituales con las que verifican su veracidad en el nivel interior quienes las ponen en aplicación, son admirables y de una profundidad extraordinaria. Su vida también lo fue. Él no se conformó con la doctrina establecida, con la religiosidad brahmánica en la que nació. No le satisfacía plenamente, no saciaba completamente sus ansias de Infinito. Necesitaba encontrar el Atman y el Dharma, tenía sed de ellos. Buscó insaciablemente desde su individualidad, desde lo propio, desde lo más personal e intimo. Lo abandonó todo por correr tras lo que más anhelaba, todo lo entregó. Renunció al trono y a todas sus riquezas. Vivía en medio del lujo, hasta que, en una ocasión, a las puertas del palacio, contempló a un indigente monje de cabeza rapada, que no tenía nada. Miró en sus ojos y se percató de una felicidad de la cual nunca antes había sido testigo. Después de una búsqueda incesante, pasando a través de diversas corrientes espirituales, alcanzó la iluminación bajo una higuera y perdió su yo ilusorio para reintegrarse en el Nirvana. Algunas palabras interesantes de él: “Comer carne de cualquier clase, de cualquier manera y en cualquier lugar está incondicionalmente y de una vez por todas prohibido. ...No he permitido comer carne a nadie, no lo permito, no lo permitiré” (El Señor Buddha en el Lankavatara Sutra). A eso añado traducido en mis palabras algo que leí de un extraño en una ocasión: “Desde un punto de vista esotérico, el problema de ingerir carne es que esta mantiene a la persona que la consume apegada a la materialidad. La espiritualidad, por el contrario, se caracteriza por el refinamiento de los vehículos inferiores, lo que permite una sensibilidad y recepción adecuada de las “vibraciones” -no se entienda literalmente este termino- superiores emergentes del plano espiritual de la realidad. La naturaleza inferior se embota y densifica, y la llama interna no puede brillar cuando se incluye la carne en la dieta.”
Edith Stein
Santa del Catolicismo, mística y filosofa. Fue, además, una feminista que defendió, entre otras cosas, el sufragio femenino. La admiro por todo eso, sin tener en cuenta, además, la belleza de su aspecto externo: vislumbro un cuerpo bello que me remite a la Belleza Absoluta y Eterna del Mundo de las Ideas. En una ocasión en la que tenía un problema y requería de ayuda, la invoqué y le rogué por auxilio. La respuesta que me otorgó fue esta: “Anda descalza sobre la mugre. No temas más. Yo te acompaño. Mermará el engaño para siempre. Vete Sofía.” Al día siguiente mi problema se había resuelto. --> No se debe subestimar el valor de lo último que narro. Las interpretaciones “realistas” raras veces calzan con la realidad, siendo aquellas que sostienen lo que parece “irreal” a la óptica ordinaria y estrecha, que las personas suelen manejar en la actualidad, las que en muchas ocasiones calzan con la realidad y que, lejos de ser quiméricas, son, en verdad, clarividentes. Y lo que afirmo tiene una significación aun más profunda, que trasciende el plano sensorial de las imágenes que acabo de plantear. ¡Miremos a través de los símbolos! También puedo invocar a la Belleza y comunicarme con ella.
Fray Bartomoné de las Casas
Aunque no concuerde en todo con él -yo no creo que los negros deban ser esclavos-, lo coloco aquí porque considero que tiene otros elementos valiosos y que, dada la época y las circunstancias en las que se hallaba, actuó lo mejor que pudo, manifestando una postura sumamente humana y acorde con las virtudes que emergen del amor, legado del Espíritu. Defendió a los indígenas del maltrato español. Su contrincante, Juan Ginés de Sepúlveda, con la finalidad de demostrar que los indígenas eran inferiores por causa de ser menos civilizados y menos racionales, portadores de un menor nivel de logos, por lo cual debían someterse al servicio de los españoles, bajo su autoridad, citó a Aristóteles. Su discurso fue racional y breve. Por el contrario, Bartolomé de las Casas pronunció un discurso extenso que tomo un largo tiempo, un discurso detallado, donde narraba abuso por abuso. Él apeló a los altos valores de la Caridad y la Compasión. Esto demuestra que el pensamiento de los grandes filósofos -que nunca está, además, exento de errores- puede ser utilizado con la finalidad de justificar impunidades. Esto ocurre cuando la razón toma un rumbo diferente de la sensibilidad, desligándose de ella. De ahí que se deba tener mucho cuidado. La razón únicamente puede ser valida cuando es encausada por la sensibilidad.
Marie Curie
Científica polaca (siglo XIX-XX): química y física. Fue ganadora de dos Premios Nobel por causa de sus descubrimientos científicos. La admiro por destacar de tal modo en su época, que era machista, siendo mujer.
Homero
El heroísmo, el festejo de la fuerza, la hermosura y las virtudes vitales, el arte de la milicia relatado con belleza, el vigor, el coraje, la gloria, el honor, la solemnidad, los códigos de conducta y gestos aristocráticos, todos esos valores conforman sus obras.
Hatshepsut
Fue una de las poquísimas mujeres de Egipto en ser una reina-faraón. Fue cabeza del Imperio de la dinastía XVIII. Ascendió al trono a la muerte de su esposo Thutmosis II. ¡Genial!
Chuang Tzu
Maestro taoísta, seguidor de las palabras de Lao Tse. Me fascina por las mismas razones que este. Una hermosa frase suya es: “¡No existen seres diferentes! ¡No existen ni distinciones ni contrarios! El sabio se sitúa en un punto en el que “yo” y “tú”, “esto” y “aquello”, “sí” y “no”, parecen todavía indistintos. Este punto es el centro inmóvil de una circunferencia, sobre cuyo perímetro ruedan todas las contingencias, todas las diferencias, todas las individualidades. Un punto desde el que no se divisa más que un infinito que no es ni “tú” ni “yo”, ni “esto” ni “aquello”, ni “sí” ni “no”. Contemplar todo en la unidad primordial no diferenciada, esta es la verdadera sabiduría”. (Chuang Tsê, L.2)
Simone Weil
Filosofa francesa. Aunque no concuerde con su filosofía ni con su ideal político, la coloco en mi blog por considerarla un ejemplo de ser humano virtuoso. Simone de Beauvoir dice sobre ella: “Me intrigaba por su gran reputación de mujer inteligente y audaz. Por ese tiempo, una terrible hambruna había devastado China y me contaron que cuando ella escuchó la noticia lloró. Estas lágrimas motivaron mi respeto, mucho más que sus dones como filósofa. Envidiaba un corazón capaz de latir a través del universo entero”.
Virgilio
La Eneida es uno de los mejores libros que he leído en mi vida. Intenso, vital, pasional.
Walt Disney
Lo admiro por sus programas y películas de dibujos animados. Estos manifiestan una significación profunda. El simbolismo presente en Disney es magnifico. Todos estos valores: optimismo, idealismo, creatividad, magia, vitalidad y alegría, pueblan de vida sus dibujos animados. Pienso que la sociedad, en principio, debería ser educada mediante Disney, de acuerdo a esos valores. --> Comprendo de ante mano que los de cráneo comprimido, que se suelen decir de mente abierta, no comprenderán esta postura mía, como tampoco han comprendido las demás: la juzgarán de ridícula. Sin embargo, yo digo: ¡abajo el “realismo” contraído y seco que solicitan los espíritus amargados! ¡abajo el pesimismo militante que claman los engendros aburridos y feos! ¡abajo lo que cabe en el orden de la normalidad, de lo previsto, de lo acordado, de lo convencional y racional según los términos actuales, de lo posible y probable según las disposiciones inmediatas y limitadas por un tipo de intelectualidad estrecha que no acepta en su seno el sentir infantil y las alternativas realmente novedosas, ingeniosas y creativas! ¡Abajo lo serio, “objetivo” y “equilibrado” que enmascara hipocresía y muerte, y arriba lo que se escapa de eso y vive! Es hora de que la sociedad cuente con estructuras sólidas y firmes que brinden orden y estabilidad, que estén cimentadas en los principios espirituales inmutables y que, a la vez, sean hermosas y se encuentren colmadas de ludos. ¡Abajo la democracia porque se fundamenta en transacciones y consensos sobre los cuales me duermo de aburrimiento! Yo deseo un Imperio Grande y Majestuoso. ¡Abajo la secularización porque es en extremo pragmática, al punto de anular las aspiraciones del espíritu humano llenando las clínicas de las sociedades que la acatan con personas que padecen el mal del conformismo: la depresión! Lo absoluto es siempre lo más brillante. La eternidad resplandece en mi espíritu como el Sol.
Dionisio Areopagita
Magnifico. Lo que afirma coincide de manera increíble y precisa con mis revelaciones místicas -éxtasis trascendentales-. Es bello. Es elevado. Es pura intuición. Abandona el razonamiento discursivo ordinario por adentrarse en esferas superiores del entendimiento. Lo admiro porque su doctrina concuerda en general con la realidad espiritual de las cosas y más allá de las cosas. El aspecto jerárquico, aquello ordenado en función de los principios celestiales, es fascinante.